sábado, 10 de septiembre de 2011

La política militar Norteamericana después de la Derrota de la URRS

Lic. Carlos Lazo 
Profesor de la Escuela Bolivariana del Poder Popular
clazo13a@gmail.com


El artículo que ponemos a disposición de la militancia anti-imperialista forma parte de un estudio mas amplio que hemos realizado en la Escuela Bolivariana del Poder Popular (EBPP) utilizado como material de apoyo a los cursos de política internacional. En esta oportunidad lo hacemos a propósito de las declaraciones del General retirado W. Clark presentado por el Camarada Walter Martínez en su programa Dossier. Para el año 1992 en el artículo del New York Time que analizábamos, lo que el General expone, se encontraba en hipótesis, ahora es toda una realidad.

La forma en que la dirección corporativa del Estado Imperialista de los EEUU comenzó a elaborar una política de conflictos, después de la derrota de la URSS, con el objetivo de continuar el diseño y la producción de armamentos, la relata un artículo publicado en el New York Times – el 20 de febrero de 1992, titulado: “El Pentágono imagina nuevos enemigos para pelear en la era de la post Guerra Fría. Siete escenarios de guerras en el siglo 21.” (Pentagon Imagines New Enemies To Fight in Post-Cold-War Era Seven war scenarios to the 21st century) 17 de Febrero 1992, por Patrick E. Tyler.
En este artículo Tyler hace referencia a un documento que le fue suministrado por un oficial del pentágono. En este documento, según este articulista, en “su primer planeamiento militar detallado para la era de la Pos Guerra Fría, el pentágono imagina siete escenarios de conflictos potenciales en el extranjero que podría empujar a las fuerzas de Estados Unidos al combate durante los próximos 10
años."


El mantenimiento de fuerzas capaces de luchar en una o más de siete escenarios descritos en este documento, requiere un robusto gasto militar en el próximo siglo. El documento sugiere que los niveles de efectivos y de armamento parecen mantenerse estancados o en declive. Este documento señala que el departamento de estado instruyó al jefe del ejército para requerir suficientes efectivos y armamentos para pelear por lo menos dos guerras simultaneas regionales, una contra Iraq en el Golfo Pérsico y otra contra Corea del Norte, al mismo tiempo estar listos para conducir una campaña militar en Europa para prevenir el resurgir de una Rusia con propósitos expansionistas.
Este artículo nos revela la situación de emergencia que se encontraba el gobierno imperialista para continuar su política militar de agresión estimulada por el negocio básico del capitalismo en su fase imperialista: la guerra. Por un lado mantiene el nivel de tasas de beneficios en pleno incremento y por otro lado, constituye el dispositivo de coacción internacional para la protección de sus inversiones y de agresión a los pueblos del mundo, para concretar el despojo de todas las materias primas, energía, agua y biodiversidad que se encuentran en los países del sur. Además, la militarización de las economías de los países competidores por energía y materias prima, los obliga a destinar parte de sus inversiones a la producción de material bélico en detrimento de la producción civil con lo cual se reduce la competencia internacional en ese campo. Esto podría explicar el gran desarrollo de la producción y de la tecnología de Alemania y Japón. Al ser limitados sus arsenales después de la II Guerra Mundial, se dedicaron a la producción civil.
El documento también nos dice que los Estados Unidos se deben preparar para responder a las contingencias tales, como un golpe militar en las Filipinas que ponga en peligro a 5.000 americanos que viven allí, o una amenaza del “narco-terrorismo” contra el gobierno de Panamá que amenace el acceso al Canal de Panamá, requiriendo una invasión anfibia y un asalto aerotransportado.
En ese documento, el Pentágono propone desarrollar una estrategia para disuadir la reaparición en adelante de un “rival con la capacidad global como lo era la URSS, o una “coalición internacional con una política expansionista agresiva.” Para hacer esto, los Estados Unidos tendrían que mantenerse “en la frontera del conocimiento tecnológico y doctrinal” “y una capacidad creíble para ampliar las fuerzas militares.” Es decir, se trata de establecer un orden internacional unipolar, basado en la hegemonía militar como eje central de su política internacional. El imperialismo en su determinación pura: la guerra de agresión para consolidar la explotación de los pueblos en el proceso de Globalización Neoliberal del Capital Monopolista Internacional.
En el documento titulado “The development of the Basic Force” (El desarrollo de la Fuerza Básica), julio 1993, en su introducción se señala: “A finales de la década de los 40 los EEUU habían basado su Estrategia Militar Nacional en la necesidad de disuadir y si la disuasión fallaba, luchar una guerra global contra la Unión Soviética.”
En décadas, ese planteamiento estratégico del ejército norteamericano, estaba centrado en la amenaza soviética. Esto significaba que las fuerzas militares deberían ser capaces simultáneamente, de luchar una guerra importante en Europa y una segunda, más pequeña en otra parte, muy probablemente en el Oriente Medio o Asia. Ese plan era la fuerza impulsora detrás del crecimiento continuo del presupuesto del pentágono y del gasto de centenares de miles de millones de dólares en nuevas armas.
Como ese plan, ante la nueva situación se hizo obsoleto, los Estados Unidos habían decidido reducir el número de tropas americanas en Europa de 325.000 a 150.000, y llevar el número total de efectivos de 2.100 millones a 1. 5 millones antes de 1995. Además, se planean reducciones en los nuevos sistemas de armas más costosos, incluyendo el submarino de Seawolf, que debía ser cancelado, para la época, y así mismo, el bombardero B-2 Stealth. Es decir, crear una fuerza mínima de disuasión e intervención en cualquier parte del mundo, sin perder la hegemonía militar global.                                                                

B-2 STHEALTH
USNavySeawolfSubmarine.jpg
Seawolf
Lo obstante esto, para la misma época, la armada norteamericana, fuerza fundamental de choque y plataforma móvil de proyección de fuerzas de la infantería de marina en el mundo, estableció su política de guerra en los documentos "...From The Sea" 1992 y "Forward...From The Sea" en 1995, donde advierten que, a pesar de que la disolución de la U.S.S.R. (1989-1991) y el final de la Guerra Fría removió la posibilidad de un conflicto nuclear entre las dos superpotencias, esto no ha traído la paz alrededor del mundo. La amenaza global, inminente y masiva finalizó. Como resultado, la estrategia de las Fuerzas Navales transitaron: desde las operaciones en los océanos diseñadas para luchar en el mar contra una fuerza de gran velocidad y volumen que representaba la amenaza soviética, a una estrategia focalizada en los litorales regionales como centro de interés de las operaciones de la fuerza expedicionaria.
Esto significó un cambio de estrategia que transitó, desde las operaciones en el mar, a la proyección de fuerza desde el mar, con el objetivo de realizar eventos en los litorales regionales. Un cambio en el foco y las prioridades que van, desde las operaciones en el mar, al combate en las regiones litorales del mundo. Este cambio fundamental en las prioridades es un cambio en el escenario estratégico donde la región es el principal objetivo. El Centro del Despliegue lo constituirán los litorales de los países del sur, al no enfrentar ya una amenaza marítima global.
En el documento citado, Julio 1993, THE DEVELOPMENT OF THE BASE FORCE, señala que para el año 1989 los estrategas del Pentágono comenzaban a transitar hacia una estrategia que fue poniendo énfasis en las operaciones en los litorales regionales:
“La revisión de los supuestos de la estrategia (…la necesidad de disuadir y si la disuasión fallaba, luchar una guerra global contra la Unión Soviética...) los condujo a la conclusión de que la Estrategia Militar Nacional debería poner gran énfasis en los planes regionales.”
En consecuencia, las Fuerzas Navales del Estado Imperialista Norteamericano, para proteger sus intereses globales y a sus aliados imperialistas y pro-imperialistas, donde quiera que pudieran estar en riesgo, dentro de esta revisión de los supuestos de la Estrategia militar nacional, definió cinco funciones fundamentales en apoyo a la Estrategia de Seguridad Nacional: Proyección de fuerzas a tierra ; control del mar y supremacía marítima; disuasión estratégica; pre-posicionamiento estratégico (movimiento de material militar en apoyo a fuerzas de Estados Unidos y “multinacionales”); y presencia naval cercana. Desde el punto de vista de nuestros intereses geopolíticos el pre-posicionamiento estratégico y presencia naval cercana, indicado en el documento, es un pre-posicionamiento ofensivo de agresión contra los pueblos del sur.

Este documento filtrado en 1992, comprende las hipótesis de guerra que se planteaban después de la derrota de la URSS. Las agresiones  actuales de, que se desarrollan en el Asia Central, África y medio oriente responden a esta política definida después de la derrota y posterior desmembramiento del Bloque socialista.

http://www.dtic.mil/jv2010/navy/b014.pdf

July 1993, THE DEVELOPMENT OF THE BASE FORCE, 1989 – 1992, JOINT HISTORY OFFICE. Office of the Chairman of the Joint Chiefs of Staff.

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